
La amiga Carole continúa con sus contribuciones a cuartoantiguo.cl, al parecer este sitio terminará siendo la voz de muchos, es bueno que así sea, siempre digo que este espacio busca su destino de manera constante, los proyectos a veces se inician con objetivos super claros e intentamos viajar en esa sola dirección…No creo en eso, se va tomando destino a medida que avanzamos, el “obrar” en ocasiones dice más que la obra.
Dicho esto les dejo un texto enviado por Carole:
Sobre el trabajo con personas en situación de calle
Acercarse a esta realidad impacta, sobrecoge, invade. Me piden que escriba sobre mi acercamiento a ella y la verdad sin mucho tecnicismo y desde el corazón, sumando la poca experiencia que tengo en el ejercicio, quiero contarles, como lo he visto, como me ha tocado vivirlo. Intentaré la síntesis de ello.
Con toda honestidad, hasta antes de entrar a esta Fundación, el cuestionamiento sobre la pobreza o sobre las realidades en base a este fenómeno era el clásico; siento que estaba instalado en el discurso, pero otro tema es que fuera el centro de acciones concretas… no era el centro de mis acciones, por cierto. En alguna medida, la armonía que uno busca provocar para sobrellevar todos los procesos que le tocan en sí, en este caso que me tocan, nos hace alejarnos un poco de otras vivencias. Puedo decir que veía la realidad y no la observaba, no la escudriñaba; siento que me costaba mucho bucear en otros y también para otros. El proceso es fuerte, perturbador y por supuesto individual.
Bueno eso como para contextualizar…
Recuerdo mi primer día en la Hospedería del Hogar de Cristo de Coyhaique, imposible olvidarlo, fue mi primera pega en este ámbito. En su mayoría debía atender adultos y jóvenes, varones, dependientes alcohólicos y en algunos casos todo esto, asociado a alguna patología psiquiátrica. No esta demás decir que, fue aquí cuando me di cuenta que los elementos individuales serían primordiales, bueno y que este era el aprendizaje finalmente.
De pronto, en lo cotidiano, empecé sin querer a darme cuenta de algo que antes no visualizaba… cuando caminaba por la ciudad comencé a toparme con ellos continuamente, ahora los veía: acostados en las calles, caminando sin rumbo, durmiendo en diferentes rincones para capear el frío horrendo de esta Patagonia. Durante mucho tiempo para mí fueron invisibles, aun estando ahí, entendí que eran “los sin voz”, parte de la cultura de la ciudad, parte del paisaje y de la realidad local a modo de anécdota o de personaje típico; y eso, nada más que eso… Eran personas en situación de calle, eran mujeres, hombres, ancianos, niños y niñas, excluidos todos ellos, de nuestra normalidad.
Pensé que para muchos era una opción, más tarde me di cuenta que no había otras opciones, que esto era lo que había, literalmente y que por lo tanto obedecía a una decisión casi impuesta, que paradójico. Me sacudió la desesperanza y el dolor. Pensé que algún día estos hombres, mujeres y niñ@s simplemente se marcharon y buscaron un nuevo hogar entre los puentes, el ruco, la calle y vi que había mucho más. El tío, El agüita, Burgos, El correcaminos, Las agüero, Kiko, Parlante, 7 pantalones, Mareao, La Minerva, El Chino, Nahuelanca, Pato Yánez… y así muchos de ellos, un apodo, un personaje, una persona…, me preguntaba qué pasa?, qué puede llevar a una persona a vivir en la calle?. No descubrí nada nuevo, habían muchas razones, tan variadas como quienes componen este grupo; sin embargo un motivo reiterado de abandono eran los problemas familiares y la falta de cariño, al menos era lo sentido por todos ellos.
La verdad, es que para mi no tendría mucho sentido publicar esto si no trascendiera a lo puramente académico. Como equipo de trabajo deseamos dar a conocer nuestra experiencia sólo para contribuir en algo a la generación de conciencia sobre la magnitud de los problemas que afectan a las poblaciones que atendemos. Necesitamos generar vínculos de cooperación hacia un mismo fin.
Han existido hitos importantísimos y particularmente me siento feliz de haberlos presenciado; pero somos ambiciosos y apostamos por un gran cambio en la forma en que hasta ahora se han abordado estos problemas sociales, vamos desde la caridad hacia la inclusión y la ciudadanía: Asambleas regionales, Catastro Nacional de Personas en Situación de Calle, La elaboración de nuevas políticas públicas y todo lo que se pueda alcanzar; para recuperar, para otorgar, el espacio que las personas no deben perder, para reestablecer derechos que deben ejercer.
Este es el mes de la solidaridad y no puedo evitar recordar lo que hablábamos en una Jornada con mis colegas del área Calle:
“La solidaridad nace en la compasión, pero no acaba en ella. No es solo compasiva sino que dignificadora”. Creo que era García Roca, según el Lucho Osses.
Esa es la idea… veamos que hacemos por ello y que pasa.
A.S. Carole Villegas S. / Hogar de Cristo / 01-08-2006